Plan de Trabajo

Introducción 

La nutrición es la rama del conocimiento que más incide en los costos de producción de alimentos de origen avícola, pecuario y acuícola ya que, dependiendo de la especie animal, representa entre el 60 y el 85 % de los mismos. 

La adopción de las metodologías de la Nutrigenómica, que estudia el efecto de los nutrimentos en los organismos y en su salud a través de las alteraciones en el genoma, el proteoma, el metaboloma y los cambios fisiológicos resultantes, y la Microbiómica digestiva, se vuelve entonces de vital importancia tanto para las actividades de investigación, como eventualmente en l producción misma. 

La genómica nutricional es una disciplina que estudia la relación entre el genoma, la nutrición y la salud. Se divide en: Nutrigenómica, que estudia el efecto de los nutrimentos en la salud a través de las alteraciones en el genoma, el proteoma, el metaboloma y los cambios fisiológicos resultantes. Nutrigenética, que estudia los efectos de variaciones genéticas en la interacción entre dieta y salud con implicaciones a subgrupos susceptibles. Más específicamente, la nutrigenómica estudia cómo las diferencias individuales en los genes influencian las respuestas del cuerpo a la alimentación y a la nutrición (Afman y Müller, 2012). 

El entusiasmo por la nutrigenómica proviene de una creciente conciencia de la posibilidad de modificaciones de los alimentos para apoyar la salud y reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con la dieta en humanos. Es un campo emergente que tiende a desplegar el papel de la nutrición en la expresión génica que reúne a la bioinformática, la nutrición, la biología molecular, la genómica, la epidemiología y la medicina molecular. Cubre el panorama general de la nutrigenómica, sus enfermedades asociadas y el papel de los polimorfismos de nucleótidos simples (SPNs por sus siglas en inglés) en la alteración de genes, la suplementación de la dieta y la conciencia pública. Se entiende que con el aumento de los cambios en los hábitos alimenticios y estilos de vida, las personas son cada vez más propensas a los trastornos relacionados con la dieta. Por lo tanto hay una necesidad urgente de impulsar más investigación en este campo para ayudar a la gente a comprender la relación entre la dieta y la salud, y para garantizar que todos se beneficien de la revolución genómica (Bouchard y Ordovas 2012; Norheim et al., 2012). 

Respecto a la nutrición de los animales, en la medida que nos volvamos más conscientes de los genes que están implicados en la salud y de los polimorfismos asociados con estos genes, nos veremos confrontados con la necesidad de hacer recomendaciones dietéticas significativas para mejoras la producción y la salud de las especies domésticas (mascotas y de granja) y las acuáticas. Los animales han evolucionado durante millones de años para desarrollarse y prosperar en entornos exigentes y diversos, con presiones de selección que los impulsan a la adaptación a través de interacciones con el ambiente circundante. Estas adaptaciones pueden ir desde las variaciones anatómicas que llevaron a una especialización estructural hasta los polimorfismos genéticos que tuvieron un profundo impacto en los rasgos fenotípicos. Una de tales presiones a lo largo de la evolución de los animales ha sido la constante interacción con diversas especies microbianas digestivas. Aunque existe la posibilidad de interacciones patógenas, los animales han evolucionado para formar relaciones simbióticas con una amplia variedad de microbios, donde el mutualismo ofrece numerosos beneficios nutricionales, de desarrollo y fisiológicos (Tachuk y Griebel, 2012). Sin embargo, hasta hace pocos años, las interacciones del mundo microbiano con los animales se definían en el contexto de estados de enfermedad, con relativamente pocos casos reconocidos de simbiosis (como con los animales rumiantes). En la actualidad la posibilidad de llevar a cabo análisis genómicos y de expresión génica de células aisladas, o incluso de comunidades microbianas completas (metagenómica y metatranscriptómica) asociado a la formación de bases de datos masivas, y su respectivo análisis e interpretación bioinformática, permiten hacer sentido de la compleja información disponible. En esa forma ha aumentado la percepción de que los microbios influyen en el fenotipo de los organismos, lo que tiene alcances mucho mayores que aquellos derivados de simples simbiosis.